En defensa de nuestro edificio:

Etanol, la nueva guerra de siempre.

Nos van a decir que es menos contaminante. Lo van a llamar combustible alternativo. Van a decir que necesitamos ahorar petroleo. Van mostrarnos que se hará con cesped o aserrín. Lo cierto es que pretenden usar para generar este combustible alternativo, el maíz, el trigo, las semillas de girasol o la soja entre otros. Es decir, van a utilizar nuetros alimentos para darle de comer a los autos.
Imaginemos la cantidad de hectareas cultivadas, recordemos el hambre en Latinoamérica, pensemos en autos con la panza llena rodando brillantes en las ciudades del primer mundo. Sí, la historia se repite. Desde la Conquista hasta el presente. La historia se recicla, pero el material de base siempre es el mismo; el imperialismo necesita sostenerse, y para eso usa nuestros recursos naturalez, mata a nuestra gente.
Es verdad que es una necesidad urgente reducir el gasto de energía mundial, lo trágico es que para reducir ese gasto pretendan transformar los alimentos en combustible, así condenan a muerte prematura por hambre y sed a más de 3 millones de personas en el mundo, dijo Fidel. Para producir la cantidad de etanol necesario haría falta cultivar casi todas las tierras del continente con maíz o caña de azúcar para los autos, no para alimentar a la gente, dijo Chávez.
Esta locura vista desde el plano económico implica grandes inversiones que sólo podrán realizar las empresas más poderosas. Como tantas otras veces pretenderán hacernos creer que habrá más trabajo para los agricultores. Así los oportunistas de siempre defenderán esta idea. Llegarán entonces los finaciamientos a los países con menos recursos para la producción de etanol. Una deuda que comienza siendo privada y termina siendo de todos, ¿suena conocido, no?
Por otra parte, y no menos importante, el impacto ambiental será devastador. Cuántos árboles más habrán de talar para tener más tierras que cultivar. Árboles... ¿qué eran los árboles? nos preguntaremos en unos años. No debemos olvidar tampoco el aumento del uso del agua, ya escaza en muchas zonas, para esta nueva conquista.
Entonces, tengamos los ojos abiertos, bien abiertos. No vaya a ser que en unos años nos preguntemos qué eran los pobres del mundo mientras paseamos en brillantes autos con la panza llena.